Entrevista a Amy Zepeda, agente aduanera colegiada No. 329 y socia directora de SEAL (Servicios Especializados de Aduana y Logística)
Guatemala concentra cerca del 35% del PIB y la población de Centroamérica, proyecta un crecimiento económico cercano al 4% para 2026 —uno de los más altos de la región— y tiene acceso simultáneo al Atlántico y al Pacífico. Esa combinación la coloca entre los destinos de nearshoring más mencionados en análisis internacionales de los últimos dos años. Hablamos con Amy Zepeda, socia directora de SEAL, sobre qué tan real es esa oportunidad y qué debe resolver el país para que se traduzca en operación logística concreta.
¿Por qué se habla tanto de nearshoring en Guatemala este año?
Porque hay una combinación de factores que rara vez coincide: cercanía geográfica con Estados Unidos, acceso a dos océanos, un tratado de libre comercio vigente como el CAFTA-DR, y una población joven que se adapta bien a manufactura, tecnología y servicios. A eso se suma que muchas empresas siguen reevaluando sus cadenas de suministro después de años de disrupciones globales, y Centroamérica aparece como alternativa frente a rutas más largas o más expuestas a tensiones comerciales.
¿Cuáles son las ventajas reales de Guatemala frente a otros países de la región?
El tamaño de su economía dentro de Centroamérica es una ventaja poco discutida: representa alrededor de un tercio del PIB regional, lo que le da una base logística e industrial distinta a la de sus vecinos. A eso se suma la salida a dos océanos, algo que no todos los países de la región tienen, y una red de acuerdos comerciales que incluye tanto el CAFTA-DR como el reciente Acuerdo Recíproco de Aranceles con Estados Unidos.
Infraestructura logística, corredores y régimen aduanero para la inversión extranjera
¿Qué papel juega la infraestructura logística —puertos, carreteras, aduanas— en que esa inversión realmente llegue?
Es el punto donde se decide si el nearshoring se queda en anuncio o se convierte en operación. Una empresa no traslada producción a un país solo porque le conviene fiscal o comercialmente; necesita saber que su mercancía va a salir a tiempo por un puerto que no esté saturado, por una carretera que no le sume horas de tránsito, y por una aduana que no le genere incertidumbre en el despacho. La modernización de corredores, puertos y aeropuertos no es un tema aparte del nearshoring, es la condición para que suceda.
¿Qué corredores o zonas del país ve con más potencial?
El corredor entre Escuintla y Puerto Quetzal tiene ya varias señales de convertirse en un eje logístico e industrial relevante, precisamente por su cercanía al puerto del Pacífico y su conexión con la capital. Pero el potencial no se limita a un solo corredor: cualquier zona que logre conectar de forma confiable un parque industrial o una bodega operativa con un nodo aduanero es candidata a beneficiarse.
¿Qué necesita una empresa extranjera que quiere instalarse en Guatemala en materia aduanera y logística?
Necesita entender el régimen que más le conviene desde el primer día: importación definitiva, temporal, perfeccionamiento activo o zona franca, según el modelo de negocio. También necesita un aliado local que conozca los 16 nodos aduaneros del país y pueda anticiparle tiempos reales, no solo los que dice el reglamento. Y necesita previsibilidad: saber qué pasa si algo se retrasa, cuánto cuesta un almacenaje extra, y cómo se resuelve una discrepancia documental sin que se detenga toda la cadena.
Frenos al nearshoring y el rol de la asesoría aduanera especializada
¿Qué está frenando hoy que Guatemala capte más nearshoring?
La estabilidad macroeconómica y el perfil demográfico son una base sólida, pero hay cuellos de botella estructurales: capacidad institucional, infraestructura logística que aún necesita inversión, dinámicas del mercado laboral y previsibilidad regulatoria. Ninguno de estos frenos es exclusivo de Guatemala, pero son los que terminan definiendo si el nearshoring se traduce en crecimiento sostenido o se queda en potencial no aprovechado.
¿Qué le diría a un inversionista que está evaluando Guatemala frente a otros países de la región?
Que revise los datos con calma: el tamaño de la economía, el crecimiento proyectado, el acceso bioceánico y la red de tratados comerciales son ventajas comparativas reales, no solo discurso. Pero también le diría que no subestime la parte operativa. La diferencia entre una inversión exitosa y una frustrada casi siempre está en el detalle logístico y aduanero, no en la macroeconomía.
¿Qué rol puede jugar una empresa como SEAL en este proceso?
El de acompañar desde antes de que la mercancía llegue al país: definir el régimen aduanero correcto, coordinar el transporte y la logística internacional, y dar seguimiento legal cuando surge alguna duda ante la autoridad aduanera. Nuestro trabajo es que la parte operativa deje de ser una incógnita para la empresa que está decidiendo si Guatemala es su próximo destino.
