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La crisis del Mar Rojo redibuja las rutas marítimas y fortalece el tránsito por el Canal de Panamá

Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las restricciones a la navegación en el Mar Rojo continúan alterando las rutas del comercio mundial. En este escenario, el Canal de Panamá aparece como uno de los corredores beneficiados por los desvíos de buques, con aumentos en tránsito, carga movilizada e ingresos por peajes durante 2026.

La reorganización de las rutas marítimas provocada por la inestabilidad en Medio Oriente continúa generando efectos a miles de kilómetros de distancia. Uno de ellos se observa en el Canal de Panamá, que ha captado parte del tráfico desviado desde otras rutas internacionales.

Así lo señaló la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en la presentación de su informe Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2026, publicado el 15 de octubre.

Según el organismo, las tensiones geopolíticas y las restricciones al tránsito marítimo en Medio Oriente generaron desvíos hacia Panamá que todavía continúan influyendo sobre la actividad de la vía interoceánica.

Más buques y más carga por el Canal

Las cifras reflejan este mayor movimiento.

Entre enero y agosto de 2026, el número de buques que transitó por el Canal de Panamá aumentó 5,8% frente al mismo período de 2025, pasando de 9.013 a 9.532 embarcaciones.

El crecimiento fue todavía mayor al observar la carga movilizada, que aumentó 17,6%, mientras que los ingresos provenientes de peajes avanzaron 8,4% durante el período.

La evolución muestra cómo un conflicto localizado en una de las principales rutas marítimas entre Asia y Europa puede terminar modificando la utilización de corredores logísticos en América.

Cuando una naviera decide evitar una zona considerada de mayor riesgo, la alternativa seleccionada depende del origen y destino de la carga. En determinados tráficos, especialmente aquellos que conectan Asia con la costa este del continente americano, Panamá puede ganar relevancia dentro de la planificación de las redes marítimas.

El efecto dominó de la crisis del Mar Rojo

Las alteraciones en el Mar Rojo comenzaron a modificar significativamente las rutas internacionales después de que numerosas compañías navieras optaran por reducir o suspender sus operaciones a través del corredor que conecta con el Canal de Suez.

Los desvíos hacia rutas alternativas implican mayores distancias, consumo de combustible y tiempo de navegación, además de cambios en la disponibilidad mundial de buques y contenedores.

En este contexto, el Canal de Panamá funciona como una infraestructura estratégica para conectar los océanos Atlántico y Pacífico sin necesidad de rodear el continente americano.

El fenómeno muestra además cómo la geopolítica se ha convertido en una variable cada vez más importante dentro de la planificación logística. Una interrupción en Medio Oriente puede modificar itinerarios, aumentar costos de transporte y alterar la demanda por puertos y corredores situados a miles de kilómetros.

Panamá amplía su capacidad de tránsito

El aumento de la demanda coincide además con nuevas medidas operativas adoptadas por la Autoridad del Canal de Panamá.

Desde el 15 de octubre de 2026, el Canal aumentó hasta 33 los cupos diarios de tránsito, incluyendo 10 espacios diarios para las esclusas Neopanamax.

La autoridad también elevó el calado máximo permitido para buques Neopanamax a 14,94 metros —49 pies—, favorecida por precipitaciones cercanas al promedio y por las medidas implementadas para optimizar el consumo de agua en las esclusas.

Sin embargo, el escenario hídrico continúa siendo uno de los principales factores de riesgo.

La propia Autoridad del Canal advirtió que persiste un déficit de agua en la cuenca y recordó que el sistema de reservas sigue siendo la única forma de garantizar una fecha de tránsito. Los buques que llegan sin una reserva podrían enfrentar demoras dependiendo de la disponibilidad operacional.

El agua sigue siendo el gran desafío

La CEPAL también advirtió que el crecimiento de la actividad canalera podría verse condicionado por las restricciones de tránsito y calado asociadas a la disponibilidad de agua y por los efectos de fenómenos climáticos como El Niño.

El desafío para Panamá, por lo tanto, es doble: aprovechar una coyuntura internacional que está aumentando el valor estratégico de su ruta y, al mismo tiempo, garantizar suficiente capacidad hídrica para atender una mayor demanda.

Esta situación adquiere especial importancia para importadores y exportadores centroamericanos, ya que cualquier reducción de capacidad, congestión o aumento de tiempos de espera puede trasladarse posteriormente a itinerarios, disponibilidad de espacios y costos logísticos.

Panamá crece como plataforma logística aunque sus exportaciones nacionales retroceden

El panorama comercial panameño muestra además una particularidad.

La CEPAL proyecta que las exportaciones nacionales de bienes de Panamá caerán 14% durante 2026 si se excluyen las operaciones de la Zona Libre de Colón, afectadas principalmente por la suspensión de la producción de cobre.

Sin embargo, cuando se incorporan las reexportaciones de la Zona Libre de Colón, la situación cambia completamente: el organismo estima un crecimiento de 24% en el valor total de las exportaciones de bienes, acompañado de un aumento de 19% en volumen.

Los servicios también muestran dinamismo. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones panameñas de servicios crecieron 12%, impulsadas en parte por actividades logísticas, transporte, servicios financieros y empresariales.

Las rutas marítimas vuelven a cambiar

Lo que ocurre actualmente en Panamá refleja una transformación más amplia del comercio internacional.

Las empresas ya no evalúan una ruta únicamente por distancia o precio. Factores como seguridad, conflictos geopolíticos, disponibilidad de agua, congestión portuaria y capacidad de tránsito están adquiriendo un peso cada vez mayor en las decisiones logísticas.

Para Centroamérica, contar con el Canal de Panamá dentro de su entorno inmediato representa una ventaja estratégica, pero también significa estar directamente expuesta a las variaciones de demanda que afectan a esta infraestructura.

Mientras persistan las tensiones en las principales rutas marítimas internacionales, Panamá seguirá ocupando una posición central en la reorganización de las cadenas de suministro. La crisis del Mar Rojo demuestra que, en el comercio global actual, un problema en una ruta puede convertirse rápidamente en una oportunidad —o en un nuevo cuello de botella— en otra parte del mundo.

Fuentes: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Autoridad del Canal de Panamá y La Prensa de Panamá.